TESEO Y EL MINOTAURO

28 mar

TESEO Y  EL MINOTAURO

Cuenta la leyenda que  el Dios  Poseidón envío al Rey Mino un toro para su sacrificio, acto que  se negó a realizar.  Tanta fue su furia que dijo que lo pagaría con el dolor más grande que hubiera podido experimentar. Así fue que  el Dios  Poseidón  envió el Toro e hizo que Pasifae  (esposa de de Rey Mino) quedara perdidamente  enamorada de él y por tanto engendrara un hijo.  Pasaron los nueve meses y por fin, dio a luz a  un ser monstruoso, era un niño mitad hombre y mitad bestia al cual por sus características le nombraron MINOTAURO: el Rey Mino al darse cuenta que la profecía se había cumplido, lleno de rabia e impotencia, mandó llamar al  mejor Arquitecto e  inventor DÉDALO, y pidió que le construyera un laberinto  intrincado, tan difícil que le fuera imposible salir de él. Fue así que  a los pocos días de haber sido construido el laberinto, el hijo ilegítimo de la reina permaneció oculto en el inexpugnable laberinto de Cnosos capital de Creta, siendo alimentado con jóvenes víctimas humanas, esclavos y prisioneros de guerra que Minos exigía como tributo de Atenas.  

 27 años pasaron mismos que El rey MINOS y la reina PASIFAE, intentaron esconder y olvidarse del  MINOTARURO,  y decidieron tener más familia,   así nacieron: Ariadna, Fedra, Glauco, pero su predilecto era Andrógeno, joven fuerte y vencedor en el gimnasio y la palestra.

Cuando en Atenas se organizaron los juegos en honor de Palas Atenea, se reunieron los mejores atletas griegos, y allí partió Andrógeo, para medirse con los más fuertes paladines de la Hélade, con el beneplácito de Minos, quien esperaba a su hijo regresar con la corona del triunfo.El joven príncipe logró vencer en todas las pruebas a sus rivales, los mejores campeones de la ciudad. Pero los atenienses, en lugar de victorearlo, hicieron recaer su furia sobre él, por haber derrotado a sus luchadores, y esa misma noche le dieron muerte.

Al recibir la noticia el Rey Minos, sintió un inmenso dolor, pero inmediatamente se despertó en él un irrefrenable deseo de venganza. Reunió al ejército y  marchó con  a sitiar a Atenas, declaró la guerra contra los atenienses.

Atenas, en aquel tiempo, era aún una ciudad pequeña y no pudo hacer frente al ejército de Minos. Por eso envió a sus embajadores a convenir la paz con el rey cretense. Minos los recibió y les dijo que aceptaba no destruir Atenas pero que ellos debían cumplir con una condición: enviar a catorce jóvenes, siete varones y siete mujeres, a la isla de Creta, para ser arrojados al Minotauro.

Cuando se enteraron de la condición que ponía Minos, los atenienses se estremecieron. No tenían alternativa. Si se rehusaban, los cretenses destruirían la ciudad y muchos morirían.  Es así que Año a año, llegaban los mensajeros de Creta a elegir a sus víctimas.

Al tercer año, Mientras todos se lamentaban, un gallardo joven hijo del rey ateniense Egeo, el valiente Teseo, dio un paso adelante y se ofreció para ser uno de los jóvenes que viajarían a Creta.Pues se consideraba capaz de enfrentar y dar muerte al mino tauro.

El barco que llevaba a los jóvenes atenienses tenía velas negras en señal de luto por el destino oscuro que le esperaba a sus tripulantes. Teseo acordó con su padre, el rey Egeo de Atenas, que, si lograba vencer al Minotauro, izaría velas blancas. De este modo el rey sabría qué suerte había corrido su hijo.

En Creta, los jóvenes estaban alojados en una casa a la espera del día en que el primero de ellos fuera arrojado al Minotauro. Durante esos días, Teseo conoció a Ariadna, la hija mayor de Minos.

Al enterarse el Rey Minos, de la presencia de Teseo,  expresó:- Como miembro de la familia real estás eximido de ir como víctima. Pero si insistes, te diré que, aunque mates al mino tauro, jamás encontrarás la salida del laberinto.-No me importa- respondió el joven Teseo, me basta con matar al monstruo y ser útil a Atenas.

Ariadna, quien escuchó el diálogo, secretamente, por la noche se acercó al joven y le entregó un puñal y un ovillo de hilo, diciendo-Con este puñal mágico, podrás atravesar el corazón del mino tauro, y si sigues el hilo de este ovillo podrás hallar la salida. Pero le impuso una condición: le pidió a Teseo que le prometiera que, si lograba matar al Minotauro, la llevaría luego con él a Atenas, ya que el rey jamás le perdonaría haberlo ayudado.

Llegó el día en que el primer ateniense debía ser entregado al Minotauro. Teseo pidió ser él quien marchara hacia el laberinto. Una vez allí, ató una de las puntas del ovillo a una piedra y comenzó a adentrarse lentamente por los pasillos y las galerías. A cada paso aumentaba la oscuridad. El silencio era total hasta que, de pronto, comenzó a escuchar a lo lejos unos resoplidos como de toro. El ruido era cada vez mayor.  Por un momento Teseo sintió deseos de escapar. Pero se sobrepuso al miedo e ingresó a una gran sala. Allí estaba el Minotauro. Era tan terrible y aterrador como jamás lo había imaginado. Sus mugidos llenos de ira eran ensordecedores. Cuando el monstruo se abalanzó sobre Teseo, éste pudo clavarle la espada. El Minotauro se desplomó en el suelo. Teseo lo había vencido.

Cuando Teseo logró reponerse, tomó el ovillo y se dirigió hacia la entrada. Allí lo esperaba Ariadna, quien lo recibió con un abrazo. Al enterarse de la muerte del Minotauro, el rey Minos permitió a los jóvenes atenienses volver a su patria. Antes de que zarparan, Teseo introdujo en secreto a Ariadna en el barco, para cumplir su promesa. A ella se agregó su hermana Fedra, que no quería separarse de su hermana.

El viaje de regreso fue complicado. Una tormenta los arrojó a una isla. En ella se extravió Ariadna y, a pesar de todos los esfuerzos, no pudieron encontrarla. Los atenienses, junto a Fedra, continuaron viaje hacia su ciudad. Cuando Ariadna, que estaba desmayada, se repuso, corrió hacia la costa y gritó con todas sus fuerzas, pero el barco ya estaba muy lejos.

Teseo, contrariado y triste por lo ocurrido con Ariadna, olvidó izar las velas blancas. El rey Egeo iba todos los días a la orilla del mar a ver si ya regresaba la nave. Cuando vio las velas negras pensó que su hijo había muerto. De la tristeza no quiso ya seguir viviendo y se arrojó desde una altura al mar. Teseo fue recibido en Atenas como un héroe. Los atenienses lo proclamaron rey de Atenas y Teseo tomó como esposa a Fedra.

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